Registra la actividad bioeléctrica de la corteza visual como respuesta a estímulos luminosos. Permite valorar la integridad de las vías visuales en los niños, verificar la ceguera funcional, la ceguera cortical, el nervio óptico y las enfermedades neurológicas.
Los potenciales visuales evocados evalúan la comunicación entre los ojos y el cerebro del niño. Si persiste la duda en el diagnóstico, debe realizarse este examen más de una vez, porque un resultado negativo no siempre es concluyente.





