¡OJO!: PADRES DEBEBÉS PREMATUROS Un bebé puede presentar la retinopatía del prematuro, debido a su inmadurez vascular retiniana. Para tratarla, la Clínica de Oftalmología Sandiego ofrece la termoterapia transpupilar (TTP).
A partir de la décimo sexta semana de gestación comienza el abastecimiento de sangre a la retina, por medio de las arterias retinianas, que van desde el nervio óptico hasta la periferia retiniana.
Algunos prematuros de menos de 34 semanas tienen vasos retinianos inmaduros con crecimiento anormal, que conllevan a una hemorragia interna y al desprendimiento de la retina, lo que produce la ceguera definitiva o la visión baja con ambliopía, miopía, catarata, estrabismo, nistagmos (movimientos de los ojos) o pupilas blancas. Esta enfermedad es conocida como retinopatía del prematuro, caracterizada por la proliferación de vasos sanguíneos y la cicatrización del tejido fibroso adherido a la retina y al vítreo (sustancia transparente que ocupa la mayor parte del globo ocular).
La retinopatía del prematuro se divide en cinco etapas, según su evolución: las dos primeras son leves y auguran la mejoría visual de los prematuros. En la tercera, aparecen vasos sanguíneos nuevos y frágiles; en la cuarta hay desprendimiento retiniano parcial y en la quinta ya es total.
Para saber con exactitud en qué estadio se encuentra el trastorno, se realiza un examen oftalmoscópico del fondo de ojo. A continuación, se utiliza el equipo de la termoterapia transpupilar (TTT) que utiliza la fotocoagulación con láser de diodo, para destruir la retina que no está vascularizada, evitar su desarrollo anómalo y el posible desprendimiento de retina. Es decir, para sellar los vasos sanguíneos o suprimir el tejido enfermo.
Entre más prematuro es el bebé, menos desarrollada tiene su retina. Consulte a tiempo en la Clínica de Oftalmología Sandiego.
El tratamiento de la termoterapia transpupilar es muy seguro para los bebés, porque funciona mediante la emisión y la aplicación de un haz de luz no agresivo, como lo es el láser de diodo. Además, dicha terapia es realizada por oftalmólogos especializados y de gran experiencia, en la Clínica de Oftalmología Sandiego.
Los profesionales de esta institución destacan que es prioritario que todo bebé con un peso al nacer, inferior a 1.500 gr. ó hasta 1.800 gr., sea examinado, sobre todo si presenta factores de riesgo como: poca edad de gestación, anemia, transfusiones de sangre, síndrome de tensión respiratoria, hipoxia e hiperoxia (falta y exceso de oxígeno), convulsiones, exposición a la luz, déficit de vitamina E y septicemia. También, si la madre presentó durante su embarazo: preclampsia, hemorragias del tercer trimestre, tabaquismo y diabetes. Sin embargo, de todos los factores de riesgo mencionados, el más crítico es la prematurez en sí misma, por lo que es muy importante detectar la enfermedad a tiempo.
Es vital que el bebé sea evaluado entre la cuarta y la sexta semana de vida, para realizarle un tratamiento oportuno y evitarle la ceguera. Después de este lapso, la retinopatía del prematuro ya está establecida con sus efectos nefastos y si el niño es llevado a consulta a los tres meses de edad, será muy tarde y quizás esté ciego.






